Los secretos de la luffa o esponja vegetal

¡Sí! Hoy os traigo los secretos sobre la luffa para que podáis sacarle el máximo partido posible, conozcáis sus orígenes y usos principales.

En primer lugar, la luffa, lufa o loofah, se utiliza como esponja vegetal desde hace muchísimos años. Esta esponja es el fruto de la planta del género Luffa de la familia Cucurbitaceae, que es la misma que la de las calabazas, por ejemplo.

Dibujo detalle de L. aegyptiaca

Las luffas crecen en climas tropicales y subtropicales y se cultivan como verduras comestibles en Asia y África. Poco a poco fue ganando popularidad por su uso como esponjas exfoliantes y hasta nuestros días como esponja sostenible y natural.

Fruto de la planta de la lufa en crecimiento.
Fruto de la planta de la lufa maduro. Se aprecia dentro la esponja vegetal.

Como esponja vegetal, la luffa podemos usarla para lavarnos diariamente pero tiene beneficios mucho más allá que si utilizásemos esponjas artificiales comerciales. Están siendo cada vez más populares por su utilidad como esponjas exfoliantes ya que son de alta calidad y presentan grandes beneficios dermatológicos. Al activar el flujo sanguíneo cuando nos frotamos con ella, nos ayuda a mantener nuestra piel firme, clara y lisa.

 

Cuidados de la luffa o esponja vegetal

 

Es importante que cuidemos nuestra luffa para que nos dure y que no acumule bacterias indeseadas. Se hace «mala publicidad» de las esponjas vegetales en el sentido bacteriano para desacreditarlas, pero esto no es del todo cierto. Este mismo problema, al contrario de lo que se cree, también lo tienen las esponjas artificiales convencionales. Si no las cambiamos con la frecuencia indicada ni tomamos ciertas precauciones, aparecerán y vivirán las mismas bacterias que en una esponja natural. Es cierto que al ser exfoliante, puede acumular un mayor número de células muertas y bacterias que las esponjas que son como una toalla. De todas formas no pasa nada, con los consejos que te dejo a continuación no tienes que tener ningún problema:

  • Deja que se seque en un sitio sin humedad. Normalmente dejamos las esponjas en el baño. Si no tenemos buena ventilación es mejor que las saquemos a un sitio menos húmedo para que puedan secarse completamente entre ducha y ducha y se aireen.
  • Puedes poner tu esponja vegetal en el microondas durante 20 segundos cuando esté completamente mojada. Si haces esto cada cierto tiempo provocarás su secado y desinfección completa. Esto también se recomienda con las esponjas sintéticas, aunque nunca lo hagamos. IMPORTANTE: nunca metas esponjas de plástico en el microondas ni en platos de plástico o cualquier otro material que pueda derretirse.
  • Si tu luffa cambia de color o empieza a desprender mal olor es hora de reemplazarla.
  • No es necesario que uses la esponja vegetal diariamente. Puedes dejarlo para algunos días a la semana que quieras darte un pequeño masaje relajante y exfoliar tu piel. El resto de días con lavarte con las manos será más que suficiente.
  • También puedes utilizarla para hacerte lo que se llama un cepillado en seco. Este cepillado se lleva practicando desde hace millones de años dentro de filosofías hindúes. Su objetivo es la limpieza del Ayurveda (unión del curpo y la mente) y para ello se activa el sistema linfático del organismo.

Y por ahora esto es todo, cualquier duda ya sabéis donde encontrarme, te espero en los comentarios como siempre 🙂

Bea.

 

 

 

 

 

 

 

 

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¿Comprar sostenible es barato?

¿Comprar sostenible es barato? Si hay algo que me gusta es observar, en silencio, sin intervenir ni juzgar, será por eso que me hice científica… Estos días atrás que he tenido la oportunidad de «salir de mi burbuja» dónde se encuentran mis colegas de profesión y personas que me rodean. Entonces me doy cuenta, que siguen prevaleciendo frases como: «es que comprar ecológico es muy caro» o «yo quiero ser verde pero no tengo dinero».

No hace tantos años, hará unos 20 o así como mucho, creo que los consejos más repetidos en el mundo de «las compras» eran «cómpratelo bueno que te dura más» y «lo barato, al final sale caro».

¿Dónde ha cambiado este modelo económico y de compra? Antes no era tan fácil encontrarte ropa a precios irrisorios o pensar que te apetece tal producto, entrar en internet y que te llegue en 24h desde casi cualquier lugar del mundo. ¿Os habéis dado cuenta de a lo que nos estamos acostumbrando? Es más, esta inmediatez empieza a ser una exigencia y un motivo de elección de a quién compramos y a quién no.

artesania

Estamos en el momento del aquí y el ahora y no solo eso, sino también de lo más barato, lo uso y lo tiro. Estos valores de compra se trasladan directamente a nuestra forma de ser y a nuestros comportamientos como sociedad. No nos cuesta nada conseguir lo que «deseamos», sobre todo no nos cuesta tiempo.

Antiguamente, todos estábamos más unidos a la realidad. Éramos más conscientes del ciclo de vida de los productos. ¿Esto qué significa? Por ejemplo, quién más y quién menos, sabía que para hacer unos zapatos «buenos»  hacía falta cuero y sabías de donde venía y podías imaginarte su tratamiento previo antes de ser zapato y el material de su suela. El zapatero cogía su molde de madera para hacer la horma y llevaba su tiempo, esfuerzo, sabiduría y profesionalidad.

Eso sí, ¿Qué precio tenía ese zapato? Pues la suma de los materiales, el tiempo de fabricación y la parte proporcional al conocimiento y experiencia de ese zapatero. ¿Cuánto te duraba este zapato? Pues seguramente hasta que te quedase pequeño, te cansases o a saber. Además, tener estos zapatos te hacían un poco más responsable. Había que limpiarlos, cambiarle las suelas o tapas cada temporada, renovar las plantillas si era necesario. ¿Te suena todo esto? Estoy segura que como este símil con los zapatos podríamos hacerlo con la ropa, aparatos electrónicos, comida, etc.

Ahora te hago unas preguntas: ¿Quién hay detrás de los zapatos que llevas puestos ahora?

Con suerte, eres una persona de las poquitas que hay que se preocupa por sus compras y sigues conservando estos valores pero, lo más seguro es que no lo sepas. Que no sepas si están hechos de piel, piel sintética, loneta o plástico. Si es plástico ¿alguna vez te has preguntado de dónde sale? ¿Se extrae de algún lugar? Porque ya te digo que ni se cultiva, ni sale de una mina, ni es de origen natural.

Sigo haciéndote preguntas ¿Quién los ha fabricado? ¿Una máquina? Pero, ¿Al completo? ¿Están tus zapatos limpios de haber pasado por trabajadores en condiciones esclavas? o peor aún… ¿Personas esclavas de menos de un metro? y si es así ¿Crees que estas personas trabajan a menos de 1000km de dónde tu vives?

Con esto sólo quiero haceros pensar, no soy quién para juzgar a nadie, pero es importante que al menos seamos conscientes de nuestros actos, independientemente de porque los hagamos.

¿Sabes por qué un zapato cuesta 90€ y otro 5€? ¿Alguna diferencia habrá no? Se positivamente que hay MUCHA gente que no puede permitirse un zapato de 90€, no os creáis que yo sí. No obstante, igual 90€ no, pero ¿40€? ¡También los hay eh! ¿Estamos dispuestos a cuidar y valorar lo que compramos? ¿Apoyar los productos de cercanía y artesanos? ¿Preferimos usar y tirar sin pensar?

Me dejo ya de tanta pregunta. El ejemplo de los zapatos sólo era por hacerlo más sencillo y visual. Muchos de los productos que ofrecemos en Sin Huella son más caros que los que podéis encontrar en otras tiendas online por internet o incluso físicas. Pero tenéis que pensar en porqué.

Es cierto que muchos de nuestros productos también vienen de lejos, como los cubiertos de bambú. Pero son de comercio justo, apoyan alguna labor social o es simplemente es porque la materia prima y su producción es originaría de ese lugar. También ofrecemos productos de calidad que son más caros que otros que cumplen la misma función pero con calidades diferentes. Puede ser el caso de las botellas de agua de acero inoxidable. Actualmente, en el mercado hay muchas botellas rellenables para agua, té, café o lo que te apetezca llevar. Pero ofrecer una fabricación justa, con materiales inertes, no tóxicos y lo más importante de todo, duraderos, tiene un precio.

Cómo idea final, todo esto del dinero está muy bien. Pero como os cité anteriormente, ¿Qué ocurre con el tiempo? El que hay que invertir en extraer, fabricar, utilizar, cuidar y desechar lo que has escogido comprar.

¿Qué hay de su historia? ¿Y qué hay de tu tiempo? ¿Cuánto tiempo pierdes en centros comerciales, renovando ropa y otros artículos cada temporada? ¿Qué valor tienen para ti las cosas que adquieres? ¿Cuánto tardas en elegirlo?

Y para terminar, ¿Piensas que podremos seguir así por mucho tiempo? ¿Merece la pena gastarnos un poco más en salud y sostenibilidad ahora, en vez de terminar de destruir lo que no podremos pagar?

Acabo con esta frase anónima que me encanta y os espero en los comentarios y redes como siempre.

 

«Sólo hasta que se haya talado el último árbol, contaminado el último mar y muerto el último pez, el hombre entenderá que el dinero no se puede comer.»

Anónimo

 

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Todo sobre conservar con telas enceradas

 

Empezar a utilizar telas enceradas creo que es de los cambios más significativos, novedosos, alternativos y desconocidos que podemos hacer, con los productos que ofrecemos en nuestra web, para reducir el plástico de nuestras vidas. Por ello, hemos decidido hacer este post ampliado de sus usos, aplicaciones, cuidados, etc.

Para empezar, las telas enceradas son la alternativa perfecta al papel de plata o film de plástico para congelar, conservar o cubrir comida. Consiste en una tela recubierta por una emulsión de materiales orgánicos de cera de abejas, resina y aceite de jojoba.

Las telas enceradas se fabrican de forma completamente natural. Todos los materiales utilizados provienen de la naturaleza y volverán a ella sin dejar rastro ya que son 100% biodegradables.

Además, es una alternativa sostenible y contribuye a la conservación de las abejas, que tanto necesitamos y están en peligro, ya que si todos usásemos papel encerado, proliferaría su conservación y creación de habitats.

En cuanto a sus multiples usos, cuidados, etc. los detallamos a continuación para sacarle el máximo partido:

 

¿Cómo lo usamos y tratamos?

 

  • Envolver

La tela encerada es autoadhesiva y se adapta a cualquier forma que necesites. Puedes moldearlo alrededor de cualquier bold, tarro o ensaladera y con la misma presión de las manos se quedará adherido. Cuanto más firme apretemos mejor. Es natural que se afloje en la nevera, recuerda que Abeego es transpirable, así que un cierre hermético no tiene sentido. Es importante que NO LO CORTES, ya que los nuevos bordes no estarán tratados y no cumplirá su función

 

  • Lavado
    Para lavar la tela encerada, se trata de hacerlo como «un plato» no como un tejido. No olvides usar agua fría para no estropear la cera. Podemos utilizar algún jabón suave con un estropajo o esponja poco abrasivo si es necesario. MUY IMPORTANTE usar jabones sin alcohol. Secar al aire o con toalla, NO ESCURRIR. Si no está sucio, se puede doblar y guardar sin problemas.

 

  • Durabilidad – reutilízalo – cuídalo

 

Las telas enceradas son de uso múltiple y duradero, pueden durar un año con facilidad y con buenos cuidados de conservación hasta más. Son realmente fuertes y resistentes. Protege tu Abeego como si fuese tu helado favorito, mantenlo alejado de fuentes de calor, lavaplatos, microondas e intenta esperar que la comida se enfríe para taparla.

 

  • Hora de reemplazar

Sabrás que tienes que cambiar tu tela encerada cuando empiece a desgastarse, deje de pegar o ya no logres limpiarla como antes.

 

  • Residuo

Una vez que definitivamente, tu tela encerada ya no hace su función, puedes decirle adios sin remordimientos. Abeego es totalmente biodegradable y compostable o incluso puedes quemarlo en una hoguera o barbacoa para reutilizarlo por última vez.

Una vez que sabemos perfectamente que es y como usarlo, a continuación os dejamos unos consejo:

 

¿Con qué lo uso y cómo?

 

  • Cuñas de queso: es perfecta para conservar queso debido a que transpira perfectamente y no le da ningún sabor.

  • Envuelve cualquier mitad de fruta o verdura. Muy útil para aguacates, pepinos, tomates, melones, cebollas o cualquier otra que desees conservar. Una de las frutas que debes evitar envolver son las piñas, ya que deteriora mucho la cera.

  • Perfecto para cubrir masas mientras fermentan. La tela encerada, al ser un material aislante pero transpirable se convierte en la cubierta perfecta para esperar el aumento de la masa de pan u otro tipo de alimentos fermentados como yogur, kéfir o suero de leche.
  • ¡Llévate tus bocadillos o sandwich a dónde quiera que vayas!

  • Tapa cualquier recipiente con tu Abeego. Si os gusta hacer salsas caseras, la tela encerada es perfecta para tapar el recipiente donde la contengáis. Este recubrimiento es resistente a la humedad y fluidos, por lo que no se filtrará a través del tejido. Si se te mancha tu tela encerada no te preocupes, mientras este lavado, las marcas de comida son como las heridas del corazón, siempre las tenemos ahí para recordarnos momentos en los que fuimos felices.

  • En cuanto a la carne, podemos almacenar embutidos o carnes cocidas sin problemas, al igual que sandwiches o bocadillos. Sin embargo, si queremos guardar carne cruda, debemos evitar el contacto directo, es mejor ponerla en un plato y cubrirla con tu tela encerada sin tocarla.
  • Haz paquetes al tamaño que necesites para verduras pequeñas, champiñones, etc.

  • Hablando de congelados, podemos utilizar la tela encerada para ello pero es preferible para periodos cortos. El periodo máximo sería un mes de congelación. Para periodos más largos puedes usar tarros de vidrio  o bolsas de silicona sin límite de tiempo.
  • Para almacenar el propio Abeego, puedes guardarlo en un cajón de la cocina enrollado o plano entre tablas de cortar por ejemplo.

¡Esperamos que os sirva y os aclare dudas!

¡Animaos y sustituir por fin el papel film y de plata de vuestras vidas!

¡Os esperamos en los comentarios y redes sociales para cualquier duda!

 

Fuente: elaboración propia a partir de abeego.com y conasi.eu

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