¿Agua del grifo o agua embotellada?

Aprovechando que el pasado 22 de marzo fue el día mundial del agua y como os comente en redes sociales, hoy os traigo un tema que seguro que la mayoría de vosotros/as se lo ha preguntado alguna vez o ha tenido este debate en su círculo ¿es mejor el agua de botella que la del grifo?

Bajo mi punto de vista, en este tema no hay verdades absolutas (como en todo en la vida). No es posible comparar el agua del grifo como si hablásemos de un agua única en composición y extendida por toda la península o incluso para todo el mundo. Por ello, cuando hacemos este tipo de preguntas tenemos que ser conscientes de lo qué nos estamos cuestionando, porqué y en que circunstancias.

España es uno de los países que más agua embotellada consume del mundo…

¿Qué creéis que nos impulsa a elegir agua embotellada en vez de agua del grifo?

Si lo pensáis, el agua del grifo es mucho más barata, es segura, de fácil acceso, etc. Entonces…

¿Dónde está el problema?

Uno de los motivos que más se repiten son:

“Yo bebo agua embotellada porque no me gusta como sabe la del grifo

Es cierto que hay lugares donde aún las canalizaciones que llevan el agua a las casas son tuberías de plomo, que pueden dar sabor al agua. Por otro lado, los compuestos químicos, como el cloro, usados para la potabilización del agua y eliminación de microorganismos, también pueden dar cierto sabor u otro tipo de componentes que pueden aportar cierto «regusto»… El tipo de manantial puede aportar una mineralización más o menos débil al agua y que ésta no sea totalmente insipida.

Pero esta excusa…

¿Nos vale?

El tema del sabor puede solucionarse con un simple filtro y continuaríamos disfrutando del agua del grifo. A la vez que reduciríamos gran cantidad de botellas que tiramos diariamente.

Otra queja muy generalizada es que en ciertos lugares el agua del grifo tiene mucha cal. La cal es uno de los minerales que define la dureza del agua. Al contrario de lo que mucha gente piensa, el origen de la cal en el agua no proviene de las tuberías, sino que es parte de la composición de la misma y se va adquiriendo a su paso desde el manantial donde nace hasta nuestros hogares. Es cierto que los niveles de cal del agua no están regulados actualmente por ninguna legislación. Sin embargo, aunque todo depende de la dosis, la cal no deja de ser un compuesto formado por calcio, y algunas fuentes aseguran que puede llegar a ser hasta beneficioso para nuestra salud. De cualquier modo, este problema también puede solucionarse con un filtro doméstico en casa.

No se si os habíais planteado este enfoque pero, hay estudios que aseguran que el consumo de agua embotellada está ligado a aspectos psicosociales. Aquí entran en juego las campañas publicitarias donde trabajan sus estrategias para hacernos pensar que el agua embotellada posee unas propiedades para nuestro cuerpo que sólo bebiéndola conseguiremos. Tanto es así, que es casi un elemento de estatus social, ya que no todas las personas tienen un poder adquisitivo para gastar el dinero en la cantidad de agua embotellada que necesitarían para su familia.

Aunque os cueste creerlo está a la orden del día el tema del agua como elemento de estatus social. Recientemente, se ha puesto de moda beber y comercializar “agua cruda” (en inglés: “raw water”) entre las altas esferas estadounidenses a precios muy elevados. Simplemente consiste en beber agua de manantial sin filtrar, sin tratar y sin esterilizar en su afán de beber agua pura y no “agua muerta” como ellos consideran el agua después de ser potabilizada.

A su vez, muchas personas que recogen el agua de lluvia para tener reservas durante todo el año y vivir con ese agua. Si nuestro mundo fuera como hace muchos años, la contaminación ambiental no habría llegado hasta el punto en el que se encuentran productos farmacéuticos en los lugares más prístinos como los cenotes de México, contaminación de la que hablaremos más adelante en otras entradas de blog. No obstante, sin ver tanto la letra pequeña, el problema de la “raw water” es que puede contener concentraciones altas de microorganismos que pueden causar enfermedades para los consumidores.

 

Por último, me gustaría haceros pensar en el envase de plástico del agua embotellada. No sólo es una fuente enorme de contaminación de plástico al medio, sino que también se ha demostrado científicamente el traspaso de contaminantes emergentes (contaminantes de creación reciente) de la botella hacia el agua

AH! SI! Por cierto, no se si sabéis que en España es legal coger agua del grifo y embotellarla para después venderla así al consumidor siempre y cuando se respeten determinados requisitos con respecto a su potabilidad y salubridad, y se informe adecuadamente sobre su origen al consumidor final a través del etiquetado del producto. ¿Qué os parece? ¿Ahora entendéis porque hay tanta diferencia de precio con algunas marcas?

Este tema da mucho de qué hablar… y posiblemente en futuras entradas trataré algunas de estas ideas con más profundidad, pero os dejo esto para que penséis y reflexionéis en vuestro día a día y os preguntéis sobre vuestros hábitos. No olvidéis que con el conocimiento en la mano sois capaces de elegir y demandar lo que queréis consumir.

¿Y tú, que agua bebes? Os espero en los comentarios y en las redes como siempre 🙂

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¿Qué es Zero Waste o Residuo Cero?

Zero waste (en inglés) o residuo cero, es un concepto que hace referencia a vivir intentando producir el mínimo de basura o residuos posibles. Lo más importante de este concepto es que lo que para unos es basura o residuo, para otros puede ser un material destinado a un nuevo uso o por otra parte, puede descomponerse en materias primas o piezas iniciales, para volver a ser utilizado o convertido en otros productos.

Bota vieja como macetero. Fuente: psicopedia.org

Restos de comida como alimento para animales. Fuente: blog.trashbackwards.com

Una vez definido zero waste, quizás os preguntáis que alcance tiene. Primero, me gustaría invitaros a pensar sobre el estilo de vida que llevamos o los modelos de producción de nuestras empresas, el nivel de consumo y la producción de residuos que generamos. Aunque más adelante profundizaremos en este tema, está claro que consumimos por encima de nuestras necesidades todo tipo de productos. Además, estos productos tienen un ciclo de vida, en la mayoría de los casos, desconocidos para nosotros o simplemente no nos los planteamos.

¿Cuántos ordenadores has tenido a lo largo de tu vida? ¿Dónde están ahora?

Residuos electrónicos. Fuente: lanacion.com.ar

¿Y móviles?

Residuos electrónicos. Fuente: RTVE.es

¿Cuántas botellas de plástico has usado durante todos estos años?

Botellas de plástico en el vertedero. Fuente: tecreview.itesm.mx

Como consecuencia de ello, cada vez somos más las personas que, desde diferentes partes del mundo, estamos cambiando nuestro estilo de vida y empresas cambiando sus modelos de producción para ser más éticos, respetuosos y sostenibles con el medio.

Mantener el agua fresca en botijos. Fuente: es.wikipedia.org

Almacenar la fruta en cestos de mimbre. Fuente: 1zoom.me

Para algunas personas zero waste es una filosofía, otros lo definen como un nuevo movimiento social, para mí esto es lo de menos. Lo importante es tener claro su esencia, que es la de evitar, lo máximo posible, la generación de residuos y sobre todo, tener el conocimiento de la realidad para decidir si quieres unirte con pequeños actos al cambio zero waste o residuo cero.

Reutilización de una bobina de cable. Fuente: artezanal.com

Una de las pioneras en adaptar su estilo de vida fue mi tocaya  Bea Johnson, con su proyecto «Zero Waste Home». Para ella, zero waste es «una filosofía basada en un conjunto de prácticas para evitar lo máximo posible la generación de basura.» Según su experiencia, para conseguirlo, siguió la regla de las 5 R’s: refuse (rechazar), reduce (reducir), reuse (reutilizar), recycle (reciclar) y rot (reincorporar o compostar).


Bea Johnson. Fuente: plett-tourism.co.za

Residuos de Bea Johnson de un año. Fuente: ecointeligencia.com

Por otro lado, instituciones como Zero Waste Europe, también están luchando por un cambio de modelo en los tres ámbitos principales: ciudades, empresas y estilo de vida. Desde zero waste Europe, se promulga que «llegar a no producir residuos es una meta pragmática hacia la que hay que guiar nuestro modelo de vida para conseguir lo que necesitamos mediante ciclos naturales sostenibles, donde todos los materiales descartados son recursos para que otros los utilicen. Todo ello se conseguiría diseñando y administrando productos y procesos con el fin de reducir el volumen y la toxicidad de los desperdicios y materiales, conservar y recuperar todos los recursos, y no quemarlos, ni enterrarlos. La implementación de zero waste eliminará todas las descargas a la tierra, el agua o el aire que puedan ser una amenaza para la salud planetaria, humana, animal o vegetal.»

Por último, os dejo como ejemplo, un mapa de las empresas que se han unido el movimiento zero waste en Europa. Os invito a curiosear y reflexionar sobre las zonas que están apostando por esta filosofía y que penséis porqué. Podemos debatirlo en los comentarios o redes sociales 😉 a ver que pensáis.

Mapa de empresas comprometidas con Zero Waste Europe. Fuente: https://zerowasteeurope.eu/

Espero que os sirva esta entrada para aprender o aclarar conceptos, descubrir un poco más sobre el zero waste y os animo a probar un estilo de vida que nos haga vivir sin huella. Eso si, no obsesionaros, esto no es una carrera, lo importante es intentarlo poco a poco y hacerlo natural, como la vida misma.

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